El encargo se cotiza conversando y se hace contra dos costos que no se quedan quietos. Ordamo sostiene la pieza desde el anticipo hasta la entrega y muestra lo que dejó al precio de metal que realmente pagaste, no al que cotizaste.
Un anticipo ahora, el saldo después
El anticipo no es un gesto de buena fe: es lo que compra la piedra, y se gasta dentro de la misma semana.
Semanas entre la venta y la entrega
Siete semanas, contra una fecha que suele ser una propuesta o un casamiento y no se puede mover.
Un precio acordado antes de conocer el costo
Cotizas desde un boceto. El metal se compra al precio del día de la fundición, que no es el del día de la cotización.
Un pedido que empezó en un chat
Los encargos llegan por mensaje directo con una foto de referencia. No hay publicación, ni carrito, ni número de pedido hasta que lo creas tú.
Un anillo de compromiso, cotizado desde un boceto y un presupuesto. Siete semanas entre el anticipo y la entrega. Cobrado 60% / 40% de $1,560. Las cifras son inventadas; la forma no.
Lo que sumaron las facturas
La estimación quedó corta por $101 — 12,1% por encima.
Pasaron siete semanas entre la cotización y la fundición, y el oro no las esperó.
El oro se movió entre la cotización y la fundición. ¿Dónde aparece eso?
En la pieza. El costo que carga el pedido es lo que esperabas pagar; cuando compras el metal, esa cifra se reemplaza por lo que costó y el margen del pedido se mueve con ella. El precio que acordó el cliente no cambia, y ese es justamente el punto de verlo: la próxima cotización se escribe sabiendo lo que la anterior dejó de verdad.
¿Cuánto anticipo debería cobrar un encargo?
Lo suficiente para cubrir lo que tienes que comprar antes de que llegue el saldo, que en una pieza con piedra suele ser casi todo el material. La cifra en la que casi todos terminan es 50 a 60%, y la razón no es psicológica: el anticipo se gasta la primera semana y no puede ser además la ganancia.
¿El cliente puede ver cómo va su encargo sin escribirme?
Sí. Cada encargo tiene una página que abre con un enlace: el anticipo pagado, el saldo pendiente, la fecha estimada y tus datos para pagar el resto. Es el mismo registro con el que trabajas, así que no se queda viejo mientras estás en el taller.
Trae el mensaje directo por donde entró el encargo — con una captura alcanza. Ordamo lo lee y arma los pedidos — cliente, pieza, precio y anticipo comparados contra tu propio catálogo — y no se guarda nada hasta que lo mires.
Importa lo que ya tienes
Una planilla, la exportación de pedidos de tu propia tienda o una captura del chat. Las columnas se mapean solas, y cargar dos veces el mismo archivo no duplica nada.
Sin tarjeta para empezar
Clientes, productos, costos y tus primeros tres pedidos no piden nada. La prueba arranca cuando un cliente ve por primera vez la página del pedido, o en el cuarto pedido.
O cárgalo a mano, en unos 30 segundos
Cliente, pieza, precio, el anticipo y la fecha que prometiste. Ese es todo el formulario, y el resto del pedido sale de ahí.
Hecho para pedidos que tardan semanas, empiezan en un mensaje y se cobran en partes.
Carga el cliente y su pedido
El anticipo que entró, el saldo que falta y la fecha que prometiste.
Mándale su página de pedido
Un link que se actualiza solo, en lugar de veinte mensajes.
Registra lo que costó el lote
Lo que costó de verdad, repartido entre las piezas que produjo. Un botón lo escribe sobre los productos.
Mira qué te dejó
Ingreso, costo y margen por pedido. Lo que entra, lo que sale y lo que queda en caja.
¿No es exactamente lo tuyo?
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