El horno decide eso, y el costo que importa es por pieza que salió entera y no por pieza que entró. Ordamo sostiene el pedido y su anticipo, y trata la hornada por lo que es: un costo repartido entre lo que salió sano de ahí adentro.
Un anticipo ahora, el saldo después
La mitad al tomar el pedido, porque la arcilla y el horno se pagan mucho antes de que salgan las cajas.
Semanas entre la venta y la entrega
Seis semanas y cuatro hornadas entre el pedido y el despacho, contra una apertura que ya está anunciada.
Un precio acordado antes de conocer el costo
Le pones precio al plato. El horno te dice semanas después cuántos platos tuviste que hacer para llegar a 120 buenos.
Un pedido que empezó en un chat
El pedido llega como un correo con la foto de un esmalte que hiciste hace dos años, y una cantidad.
El pedido de vajilla de un restaurante: 120 platos y bowls. Seis semanas, tres hornadas y una corrida que hubo que repetir. 120 piezas pedidas, a US$14 cada una. Cobrado 50% / 50% de $1,680. Las cifras son inventadas; la forma no.
Lo que sumaron las facturas
Por pieza: $2.50 costeado, $4.01 real — 60,3% por encima.
El costeo suponía que salía todo lo que entraba. Veintiuna piezas no salieron, y los repuestos fueron una corrida aparte. Tus horas al torno tampoco están en esa lista, y Ordamo no las pone ahí.
Una hornada no es un lote de producción. ¿Eso importa?
Es la misma forma, y un lote es el lugar correcto para ponerla: un costo — arcilla, esmalte, las hornadas — y una cantidad de piezas que salieron de ahí. Al recibir la corrida, el costo se reparte entre las piezas que realmente salieron, así que las que se rajaron ya están dentro del costo por pieza. Lo que un lote no es, es una receta: Ordamo no guarda tu fórmula de esmalte ni cuenta la arcilla al gramo.
¿Cuánto costó un plato contando las pérdidas?
Se divide por lo que salió, no por lo que entró, que es exactamente lo que hace registrar la corrida como lote. Una corrida costeada en el torneado y nunca corregida es la razón más común de que un pedido grande de vajilla se vea mejor en la cotización que en el banco, y corregirlo es una sola acción cuando sale la última hornada.
La mitad de mi trabajo es mayorista y con stock. ¿Igual entra el resto?
Sí. Las líneas con stock y las corridas por encargo conviven; el anticipo y el costo del lote simplemente no aplican a una taza de la que tienes doce en el estante. Ordamo no es un sistema de stock para esa mitad — no te va a decir cuántas tazas quedan — pero tampoco se mete en el camino.
Trae el correo por donde entró el pedido, o la planilla donde llevas las líneas de mayoreo. Ordamo lo lee y arma los pedidos — cliente, pieza, precio y anticipo comparados contra tu propio catálogo — y no se guarda nada hasta que lo mires.
Importa lo que ya tienes
Una planilla, la exportación de pedidos de tu propia tienda o una captura del chat. Las columnas se mapean solas, y cargar dos veces el mismo archivo no duplica nada.
Sin tarjeta para empezar
Clientes, productos, costos y tus primeros tres pedidos no piden nada. La prueba arranca cuando un cliente ve por primera vez la página del pedido, o en el cuarto pedido.
O cárgalo a mano, en unos 30 segundos
Cliente, pieza, precio, el anticipo y la fecha que prometiste. Ese es todo el formulario, y el resto del pedido sale de ahí.
Hecho para pedidos que tardan semanas, empiezan en un mensaje y se cobran en partes.
Carga el cliente y su pedido
El anticipo que entró, el saldo que falta y la fecha que prometiste.
Mándale su página de pedido
Un link que se actualiza solo, en lugar de veinte mensajes.
Registra lo que costó el lote
Lo que costó de verdad, repartido entre las piezas que produjo. Un botón lo escribe sobre los productos.
Mira qué te dejó
Ingreso, costo y margen por pedido. Lo que entra, lo que sale y lo que queda en caja.
¿No es exactamente lo tuyo?
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